Bien dicen por ahí que los atardeceres son únicos y no se vuelven a repetir, los de Todos Santos no son la excepción. Se pueden disfrutar desde distintas locaciones, una de las favorita es La Poza y los cerros aledaños a ésta, al igual que otros puntos que pueden no tener vista al mar, aunque recomendamos que así sea.

A esta hora del día se ilumina el cielo como el fuego, encendiéndolo para anunciar la llegada de la noche a todos los que lo ven.

Ver el ocaso desde estos puntos puede ser una experiencia tranquilizadora y romántica. Te recomendamos hacerlo sin prisas y acompañado de la mejor compañía o hacerlo solo, ya que son momentos que invitan a la reflexión, la admiración de la belleza y la introspección.

Disfrutar de un espectáculo natural de esta índole, no tiene precio y esta dirigida a todo tipo de público, lo único que necesitas es tiempo libre de apuros y un buen lugar para disfrutarlos.